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ciberseguridad
18 Oct 2018

El uso de chips en ciberseguridad

El Mes europeo de la Ciberseguridad es organizado durante el mes de octubre por la Comisión Europea y la Agencia Europea para la Seguridad de la Información y Redes (ENISA). El objetivo es concienciar a los ciudadanos de la gran amenaza que suponen los ataques informáticos y proporcionar una formación para poder actuar ante dichos ataques. Por ello, en el marco del Mes de la Ciberseguridad, hoy vamos a hablar sobre PUFs y NEM-PUFs, dos chips orientados a la seguridad informática. ¿Los conoces?

PUFs y NEM-PUF: Chips para combatir los ciberataques

A medida que evoluciona la tecnología, también lo hace el delito informático. El centro de atención de estos ataques ya no es un simple móvil, los objetivos pasan a ser bancos, multinacionales e incluso estados. Una de las áreas más protegidas es la militar, debido a que las filtraciones de información de esta área pueden ser cuestión de vida o muerte.

Un equipo de investigadores coreanos de la Escuela de Ingeniería Eléctrica presentó una solución para proteger los entornos más duros. Estos investigadores detallan un nuevo dispositivo conocido como PUF (Physical Unclonable Functions). 

¿Qué son los PUFs? Son “huellas creadas durante el proceso de fabricación de los chips que agregan una identidad única a cada uno”. Debido a que no hay dos PUFs idénticos, los circuitos no podrán ser clonados, por lo que estarán totalmente protegidos. Farinaz Koushanfar, catedrática encargada del departamento de Ingeniería de la Computación de la Universidad de California, lo explica de la siguiente forma: “Todos los chips se fabrican a partir de un mismo modelo. Imagine que tiene un sello y cada vez que lo estampa en una hoja de papel obtiene una impresión ligeramente diferente, como una huella digital. Llevamos esta idea un poco más allá al integrar las huellas digitales dentro de la funcionalidad de cada chip, lo que hace que cada uno de ellos tenga bloqueos funcionales únicos”.

Sin embargo, el principal problema con los PUFs es que no son lo suficientemente robustos para ambientes adversos, lo que supone un problema en el uso militar o al aire libre. Por lo que, a finales de 2017, un grupo de investigadores coreanos desarrollaron un PUF nano-electromecánico (NEM-PUF). Este chip está compuesto por un pequeño nanocable de silicio que se mantiene suspendido en un líquido entre dos puertas, que representan un cero o un uno. Durante la fabricación, el líquido en el NEM-PUF se evapora y el nanocable se adhiere a una de las puertas de forma aleatoria. En el momento que se agrupan, los NEM-PUF crean un código de seguridad complejo casi imposible de romper.

Es destacable la durabilidad del NEM-PUF resistiendo altas temperaturas, altas dosis de radiación y microondas. Este chip posee la capacidad de autodestruirse en caso de violación.